«Álbum para la juventud»: película sobre los fragmentos de la salida de la adolescencia

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El filme sigue el da a da de los adolescentes Pedro y Sol Foto Prensa
El filme sigue el día a día de los adolescentes, Pedro y Sol / Foto: Prensa.

El largometraje «Álbum para la juventud», que se podrá ver en el Cine Gaumont hasta el próximo miércoles, retrata las vacaciones de verano de dos adolescentes que terminaron la secundaria y se preparan para encarar próximos proyectos en una película con centro en la espontaneidad de sus conversaciones.

La cinta, con funciones a las 20.30 en el Gaumont, es dirigida por Malena Solarz en su debut como realizadora en solitario, luego de compartir la dirección con su pareja Nicolás Zukerfeld en «El invierno llega después del otoño» (2016) y en un corto.

La película se estrenó en la competencia internacional del Festival de Cine de Mar del Plata de 2021 y tiene en su elenco a Santiago Canepari, Ariel Rausch, Simón Ronco, Agustín Gagliardi, Laura Paredes y Walter Jakob.

El filme sigue el día a día de Pedro y Sol deambulando por la ciudad y con sus amigos en el verano e incursionando en labores artísticas que buscan cultivar vía clases de piano y taller de guiones.

Solarz, a cargo también del guion y el montaje, contó en diálogo con Télam que la idea surgió porque «había empezado un taller de escritura parecido al de la película, coordinado por quien en ‘Álbum para la juventud’ hace de profesor, Walter Jakob».

«Para la primera clase llevé la escena inicial, con dos adolescentes viendo una obra de teatro y uno de ellos interesándose un poco más en ese mundo. Me gustaba la idea de que fueran solos al teatro, sin que los padres los llevaran o fuera una obligación, sino que fueran por gusto», agregó.

Foto Prensa
Foto: Prensa.

– ¿De qué se trata la historia argumentalmente? ¿O no tiene una búsqueda tradicional en cuanto a su estructura y es una «slice of life» de estos amigos?
– No tiene una estructura tradicional pero sí tiene argumentos: sí se trata de personajes a los que le pasan cosas y hacen cosas, se relacionan, se desarrolla las cosas que hacen. Aun no teniendo una estructura tradicional de tres actos y puntos de giro, diría que el argumento tiene que ver con seguir esos personajes en los días que acaban de terminar la secundaria, cuando empiezan a relacionarse con alguna de sus actividades de interés, como la música y la escritura. También se relacionan con alguno de sus pares, amigos y gente de una generación mayor, como hermanos y profesores. No hay adultos mayores sino adultos jóvenes y estos chicos que están empezando un poco a acercarse a la adultez pero todavía les falta. Están en una edad en la que se empiezan a identificar algunos de sus gustos y me gustaba encontrar esos personajes ahí. Después fue simplemente empezar a seguir esos personajes e imaginar un poco en qué situación estaban en esos días de vacaciones. No surgió con una idea global de lo que quería narrar sino que empezó por esa primera escena y empecé a tirar ese hilo a ver qué iba surgiendo.

– ¿Tuviste inspiración e influencias del subgénero mumblecore y primeras películas de Richard Linklater como «Slacker» o «Dazed and Confused»?
– Son películas que me interesan, pero que ya absorben mucho de otras: es una red de referencias e influencias muy grande de Éric Rohmer. El mumblecore tiene la búsqueda de generar una ficción muy despojada de grandes intenciones de la ficción con mayúscula; evita la gran historia, el gran relato, y se centra en pequeños momentos. No tuve a esas películas en mente a la hora de escribir pero sí me interesan muchas de ellas y las he visto.

– Lo espontáneo de los diálogos era lo más central de la película y se logró, ¿diste con alguna fórmula para acometerlo o fue muy difícil?
– La fórmula es que no haya fórmula. Es ver ahí qué pasa con los actores y sus rostros y cuerpos. A mí me sale escribir así. No me saldría, y nunca lo hice, escribir algo mucho más armado, compuesto y grandilocuente con una trama muy enroscada y precisa. Me gusta mucho en las películas pero no me sale a mí naturalmente escribirlas; tal vez algún día sí, pero por ahora no. Entonces, ya había desde los diálogos escritos una intención de eso: que parecieran diálogos escuchados sin demasiada ambición de comunicar grandes cosas sino que parecieran fragmentitos de conversaciones posibles de esos personajes, que son totalmente inventados para la película pero que me los pude imaginar hablando de esa forma.

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