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23 septiembre 2026, 7:47 pm

Aventura Familiar: El Desafío del Orientatlón entre Padres e Hijos

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El Orientatlón se presenta como una experiencia única que trasciende la tradicional carrera de aventura. A diferencia de otras competiciones, este evento no sigue un recorrido fijo. En su lugar, cada participación comienza con la entrega de una carta topográfica que marca distintos puntos de control, desafiando a los equipos a elegir su propio camino y trazar su ruta en un tiempo determinado.

Con el disparo de partida, los equipos no corren de inmediato, sino que despliegan el mapa para decidir qué sendero ascender, qué arroyo cruzar y cómo optimizar su recorrido. Este evento no presenta un único camino correcto; la estrategia radica en equilibrar la distancia, dificultad y cantidad de puntos a alcanzar.

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La última edición de la “Expedición La Cumbrecita” tuvo lugar recientemente, comenzando un sábado y concluyendo al mediodía del domingo. El formato incluyó una parada obligatoria y un pernocte en un campamento agreste, ofreciendo a los participantes una inmersión completa en la naturaleza.

Los puntos de control, distribuidos estratégicamente en el mapa, varían en puntaje dependiendo de su dificultad técnica, desnivel y distancia. Los equipos más experimentados buscan aquellos con mayor valor, que suelen estar en zonas de difícil acceso. Sin embargo, en áreas más accesibles, los participantes pueden combinar puntos de menor valor para alcanzar un puntaje competitivo.

Para los nuevos participantes, se ofrecen charlas introductorias sobre navegación y orientación. Además de las categorías para expertos, existen modalidades para principiantes y para familias, permitiendo a niños y adultos disfrutar juntos de la aventura.

Pablo Bravo, fundador de la escuela de montaña Azimutrek, destaca que en la categoría familiar, los niños no son simples acompañantes, sino que se convierten en protagonistas. “La montaña requiere que los participantes miren, calculen, interpreten y decidan por sí mismos”, afirma Bravo, resaltando la importancia de desconectarse de la tecnología y volver a lo esencial.

Leer una carta topográfica implica una comprensión de escalas y puntos cardinales, lo que transforma la experiencia en un ejercicio de aprendizaje y conexión. La satisfacción de encontrar un punto de control en equipo fomenta la cooperación y la alegría compartida entre padres e hijos, convirtiendo la orientación en una aventura familiar que seguramente recordarán por mucho tiempo.

Fuente: La Nación

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