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13 octubre 2026, 6:57 pm

De Publicista a Chocolatero: La Dulce Transformación de Marcelo Flores

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Un pequeño refugio de dulzura se encuentra alejado de las avenidas principales, donde una antigua cochera ha sido transformada en «Pueblo», una chocolatería artesanal que ofrece delicias únicas. Su creador, Marcelo Flores, de 48 años, decidió dejar atrás su carrera en marketing para emprender un camino lleno de sabor y creatividad.

La chocolatería, ubicada en Los Cardales, se caracteriza por su ambiente acogedor y su cuidada selección de productos, que incluyen bombones, marroc, alfajores y milhojas de chocolate. «Ser chocolatero es el mejor oficio del mundo», expresa Marcelo, quien ha encontrado en este oficio una nueva forma de vida.

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Un Cambio de Vida en Busca de Tranquilidad

Después de una década en el mundo de la publicidad, Marcelo y su familia optaron por mudarse a un lugar que les permitiera disfrutar de la naturaleza y un estilo de vida más relajado. «Nos quedamos varios días en Cardales y vimos cómo era el ritmo del pueblo: duermen la siesta, tienen sentido de comunidad, hay tranquilidad», recuerda.

La Pasión por el Chocolate

Con la mudanza, llegó la necesidad de reinventarse profesionalmente. Fue así que Marcelo se volcó al chocolate, un ámbito que lo apasionaba. Se capacitó a través de cursos y tutoriales en línea, convirtiéndose en un autodidacta del arte chocolatero. «La clave del oficio está en la técnica del templado del chocolate», sostiene, enfatizando la importancia de esta habilidad.

Recuerdos de Infancia en Cada Bocado

Los productos de «Pueblo» están profundamente inspirados en los sabores de su niñez. Desde el marroc artesanal, un homenaje a sus recuerdos de infancia, hasta el alfajor clásico que evoca momentos de recreo, cada creación tiene una historia. «Son homenajes a los sabores de la vida que me marcaron y me han hecho muy feliz», comparte Marcelo.

Una Comunidad de Clientes Fieles

A pesar de los desafíos iniciales, la chocolatería fue ganando clientes gracias al boca a boca. Hoy en día, cuenta con una clientela leal que viaja largas distancias para disfrutar de sus delicias. «Es un mimo al corazón enorme», asegura Marcelo, quien ha tenido el placer de atender a personalidades reconocidas.

Compromiso con la Calidad

La calidad de los ingredientes es fundamental para Marcelo. Antes de abrir su negocio, investigó proveedores para garantizar que cada producto estuviera hecho con los mejores ingredientes. «No ahorro en calidad», afirma, asegurando que cada detalle es fundamental para ofrecer una experiencia excepcional a sus clientes.

Marcelo Flores continúa produciendo chocolates y alfajores con la misma pasión que lo llevó a abandonar la publicidad. «No vendo humo, vendo el chocolate que me gusta. Es una forma de compartir felicidad», concluye, mientras su chocolatería sigue siendo un dulce refugio para la comunidad.

Fuente: La Nación

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