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21 junio 2026, 3:49 pm

Messi + 9: la base que se repite, el jugador número 11 y la decisión que Scaloni se guarda hasta el final

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KANSAS CITY (Enviado especial).- En medio de la cancha principal del complejo Compass Minerals, Lionel Scaloni reúne a sus jugadores antes de la práctica de fútbol. A pocos metros, sobre una de las pequeñas heladeras con ruedas que acompañan cada entrenamiento, se apilan las pecheras. Algunos futbolistas se acercan como una parte más de la rutina, toman una botella de agua o de bebida isotónica y siguen con la rutina de siempre. Otros prestan un poco más de atención. Porque detrás de una escena que se repite antes de cada partido suele esconderse una señal importante: quién ocupará el último lugar disponible en el equipo.

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Hay futbolistas que apenas necesitan prestar atención. Lionel Messi es uno de ellos. Si está en condiciones físicas, será titular. Lo dijo más de una vez el propio Scaloni: el capitán es el único jugador que tendrá siempre el puesto asegurado hasta que decida ponerle punto final a su carrera en la selección. Tampoco suelen tener demasiadas dudas otros nombres que conforman el núcleo del equipo. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández o Alexis Mac Allister vienen jugando juntos desde hace años y, salvo alguna lesión o suspensión, integran una base que rara vez cambia.

Pero en la selección no todo son certezas. También hay un espacio que suele quedar vacante. Un margen de maniobra que le permite a Scaloni encontrar siempre el equipo más adecuado para cada escenario. No siempre para el mismo perfil de futbolista. A veces es un delantero. Otras, un mediocampista. En determinados partidos puede ser un extremo. En otros, un volante más para reforzar la mitad de la cancha. Cambian los protagonistas, pero la pelea es siempre la misma: convertirse en el jugador número 11.

Por eso el entrenador casi nunca confirma la formación antes de tiempo. De hecho, el plantel suele enterarse del equipo recién durante la charla técnica del día del partido. Será exactamente lo que ocurra este lunes en Dallas, donde Argentina enfrentará a Austria por la segunda fecha del Grupo J.

El entrenamiento del sábado fue nuevamente en esa dirección. De los jugadores que habitualmente aparecen como titulares, la única excepción fue Facundo Medina. El defensor volvió a ocupar el lateral izquierdo mientras Nicolás Tagliafico busca sumar minutos después de la distensión en el sóleo derecho que lo dejó afuera del debut frente a Argelia. Más allá de ese caso, el foco vuelve a estar en el puesto que Scaloni suele definir a último momento.

En el estreno, Thiago Almada arrancó con ventaja. El mediocampista no tuvo una actuación al nivel de sus últimas presentaciones en la selección, aunque Scaloni destacó especialmente su trabajo sin pelota: la presión sobre la salida rival, la manera en que ayudó a cerrar líneas de pase y la disciplina táctica para acompañar el retroceso.

Sin embargo, la competencia sigue abierta. Porque si hay algo que caracteriza a la selección es que nadie se siente completamente dueño de ese casillero. Y para ocuparlo aparecen varios candidatos.

Leandro Paredes, que llegó al debut recién recuperado de un desgarro, puede aportar manejo y equilibrio en la mitad de la cancha, además de liberar a Mac Allister de algunas responsabilidades. Exequiel Palacios, que dejó buenas sensaciones en los amistosos previos al Mundial, se anota en la pelea con su orden, su dinámica y un altísimo porcentaje de efectividad en los pases.

Nicolás González también da pelea por su recorrido y su capacidad para cumplir distintas funciones por la banda izquierda, algo parecido a lo que brinda Giuliano Simeone por el sector opuesto. Cada uno le da algo distinto al equipo y Scaloni deberá elegir cuál encaja mejor en la idea que imagina para este partido.

Austria ganó 3-1 en el debut ante Jordania y volvió a mostrar lo que viene siendo desde hace tiempo: un equipo intenso, que presiona alto y obliga a jugar cada pelota al límite. Frente a un rival de esas características, Scaloni puede optar por sumar un volante más, por un futbolista con más recorrido por afuera o por mantener a Thiago Almada. Lo concreto es que el equipo se parecerá mucho al que goleó 3-0 a Argelia, con apenas algunos retoques y con ese último nombre todavía por definirse. Ninguno de ellos intenta desplazar a Messi, a De Paul o a Enzo Fernández. La pelea es otra. Es entre quienes buscan quedarse con el puesto que completa el equipo.

No sería la primera vez que un futbolista aprovecha esa oportunidad para ganarse un lugar. En Qatar 2022 ocurrió con Enzo Fernández y con Julián Álvarez, que empezaron el torneo fuera del equipo y terminaron siendo fundamentales en la conquista del título. Algo parecido sucedió con el propio Almada en el tramo final de las eliminatorias, cuando fue sumando minutos y confianza hasta convertirse en una de las opciones más utilizadas por Scaloni.

La otra duda importante pasa por el centrodelantero. No por una cuestión de rendimiento, sino de actualidad física. Julián Álvarez arribó a Estados Unidos con pocos minutos de competencia después del esguince de tobillo derecho que lo obligó a perderse buena parte de las prácticas y apenas sumó algunos minutos frente a Argelia. Lautaro Martínez, en cambio, fue titular, aunque lejos de su mejor versión. La incógnita probablemente se mantenga hasta horas antes del partido.

Messi, mientras tanto, sigue jugando una carrera aparte. El capitán llegó al Mundial después de una sobrecarga en el isquiotibial izquierdo que condicionó parte de su preparación. Con poco ritmo de competencia, necesitó varias semanas para ponerse a punto. Pero el debut despejó cualquier duda. Su triplete ante Argelia confirmó que sigue siendo el jugador más importante del equipo y que, a días de cumplir 39 años, mantiene intacta su condición de intocable.

Detrás del capitán existe una columna vertebral consolidada. Un grupo que se conoce de memoria, que ganó cuatro títulos y que ahora busca lograr un objetivo inédito: conseguir el primer bicampeonato mundial de su historia.

En esta selección hay diez titulares que salen casi de corrido. Y a un paso de un partido que puede asegurar la clasificación y dejar a Argentina muy cerca del primer puesto del grupo, la fórmula se repite: Messi más nueve, y uno por definir.


Fuente: La Nación

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