Durante una reciente sesión en la Cámara de Diputados, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, expuso su defensa sobre la política presupuestaria en medio de un intenso debate sobre el financiamiento de las universidades nacionales. Torrendell cuestionó la administración de recursos de las instituciones educativas, enfocándose en la discrepancia en las cifras de matrícula y los bajos índices de graduación.
El funcionario del Ministerio de Capital Humano destacó que el costo fiscal por cada graduado asciende a aproximadamente $80 millones. «La autonomía no está en discusión; lo que exigimos es gestión responsable y transparencia», afirmó. Su presentación se enmarca en la defensa del proyecto de presupuesto 2027, que prevé transferencias a las universidades por $7,7 billones, inferior a los $11 billones solicitados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
En medio de esta controversia, la semana pasada se llevó a cabo una marcha universitaria que reunió a manifestantes en las cercanías del Congreso, demandando el cumplimiento de la ley de presupuesto universitario. En respuesta, la administración libertaria celebró una decisión judicial que permite revisar resoluciones que obligaban al gobierno a actualizar salarios y becas universitarias.
Torrendell argumentó que las universidades representarán el 3,88% del gasto total de la administración pública nacional en 2027, un ligero aumento respecto al 3,52% en 2025. «Dentro del presupuesto nacional, las universidades no perdieron lugar, lo ganaron», enfatizó. Sin embargo, también resaltó las diferencias en la financiación entre instituciones, señalando que algunas universidades reciben más del doble del promedio nacional.
El secretario de Educación también cuestionó la forma en que las universidades contabilizan la matrícula. Según sus datos, aunque se informaron 1.972.000 estudiantes, solo 881.000 aprobaron al menos dos materias durante el año, y la cifra se reduce a 642.000 al aplicar un criterio de equivalencia a tiempo completo. Torrendell hizo hincapié en la discrepancia de cifras de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que reportó 349.286 estudiantes en un informe oficial, en comparación con 105.391 en un ranking internacional.
En cuanto a los índices de abandono, Torrendell indicó que el 44,5% de los ingresantes a universidades estatales abandona sus estudios al finalizar el primer año, y solo el 18,7% se graduó dentro del tiempo teórico de la carrera, contrastando con el 40,8% en instituciones privadas. «De cada 10 estudiantes que ingresan a una universidad estatal, menos de dos se reciben en tiempo y forma», sintetizó.
En su exposición, también se abordó la expansión del sistema universitario, donde Torrendell destacó que el 42% de las universidades nacionales fueron creadas entre 2003 y 2023. A pesar del reconocimiento de este crecimiento, argumentó que la celebración debería estar justificada por mejores resultados educativos.
Finalmente, el secretario de Educación criticó la distribución del gasto educativo en administraciones anteriores, destacando que, de los recursos destinados a la educación básica, un alto porcentaje no tenía impacto pedagógico evaluado. Reiteró la importancia de «gastar mejor» en lugar de simplemente gastar menos, en un esfuerzo por redefinir la política educativa del país.
Fuente: La Nación




