La disputa entre Victoria Villarruel y Diego Santilli ha cobrado un nuevo impulso, generando un intenso debate dentro del oficialismo. En un reciente mensaje a través de redes sociales, la vicepresidenta Villarruel acusó a ciertos sectores de la dirigencia tradicional de intentar desestabilizar al gobierno y de desconocer el mandato surgido de las urnas.
Sin mencionar nombres específicos, Villarruel criticó a quienes, según su perspectiva, representan prácticas políticas del pasado y buscan erosionar la institucionalidad. En su publicación, defendió la fórmula presidencial de 2023 como una respuesta espontánea frente a la hegemonía de estos sectores, a los que describió con dureza.
“Uno de los exponentes de la casta política a la que nos enfrentamos en el 2023 y le ganamos, pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria. Esta fue una fórmula mixta que surgió espontáneamente para quebrar la hegemonía de estos parásitos. Sea democrático y respete el voto popular”, afirmó Villarruel en su cuenta de la red X.
El conflicto escaló rápidamente tras las declaraciones de Villarruel. Durante una entrevista radial, Santilli respondió de manera directa, calificando sus declaraciones como exageradas, improcedentes y alejadas de cualquier sentido de responsabilidad institucional.
Además, sugirió que si Villarruel considera que su postura es incompatible con el rumbo del gobierno, debería dar un paso al costado y competir por su propio espacio político. Para Santilli, los mensajes de la vicepresidenta no solo constituyen agravios, sino que contradicen el rol que ocupó acompañando al presidente en la fórmula electoral.
La tensión entre ambos líderes políticos ha puesto de manifiesto diferencias que ya venían gestándose dentro del oficialismo. Mientras Villarruel sostiene que ciertos actores políticos buscan condicionar al gobierno y frenar su agenda, Santilli argumenta que las críticas públicas de la vicepresidenta entorpecen la gestión y generan ruido en momentos en que el Ejecutivo necesita cohesión.
Este intercambio, lejos de moderarse, ha abierto interrogantes sobre la convivencia interna y el impacto que estas disputas pueden tener en la estabilidad política del oficialismo.
Fuente: NA




